martes, 12 de julio de 2011

Yo confío en el destino y en la marejada. Yo no creo en la Iglesia pero creo en tu mirada.
Tú eres el sol en mi cara cuando me levanta. Yo soy la vida que ya tengo, tú eres la vida que me falta.
Así que agarra tu maleta, el bulto, los motetes; el equipaje, tu valija, la mochila con todos tus juguetes y...
Dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo, darle la vuelta al mundo.
La renta, el sueldo, el trabajo en la oficina lo cambié por las estrellas y por huertos de harina. Me escapé
de la rutina para pilotear mi viaje porque el cubo en el que vivía se convirtió en paisaje. Yo era un objeto
esperando a ser ceniza, un día decidí hacerle caso a la brisa, a irme resbalando detrás de tu camisa. No
me convenció nadie, me convenció tu sonrisa. Y me fui tras de ti, persiguiendo mi instinto.
Si quieres cambio verdadero, pues, camina distinto! Voy a escaparme hasta la constelación más cercana, la suerte es mi oxígeno, tus ojos son mi ventana.

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